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Carlos Fortúnez

Fusilero. Uniforme de faena. Cuerpo de Galeras, 1728.

Fusilero. Uniforme de faena. Cuerpo de Galeras, 1728.

Nací en una casa de la parroquia de Esmelle, al lado del molino, pero me crié en Ferrol, siempre fui hijo del Batallón, aunque mi padre fuera un cabo muerto en combate y mi madre una ranchera que seguía a la Bandera allá donde fuera, con el vino, el pan de munición, las naranjas, el pescado seco y el tasajo de buey.

Una vez, de garita en el Quartel de los Dolores, en Ferrol, una noche vi una hilera como de peregrinos con velones de brillar tenue, que se dirigía hacia el Arsenal y quizás más allá, hacia el Puerto Chcico y la rabiza de las Curuxeiras, por donde no se esperaba caminante alguno.

Otro día que volvieron las ánimas a pasar frente a mi garita, cebé, cargué y disparé el mosquetón. No maté a nadie, porque ya andaban todos muertos, pero los disparos provocaron la alarma, la generala y el sursum corda. Total, me echaron tres años en Cartagena, embarcado en las galeras del Rey, decían, en mérito a mi hoja de servicio. Pues menos mal. Cuando contaba a mis compañeros el motivo de la condena, unos se morían de la risa, otros se aterraban. Cumplí como bueno en la guerra del moro, y volví a Ferrol, más tranquilo. Ya soy sargento, no hago guardias de garita, pero por la noche observo las sombras, mientras suenan las Fraguas del Penal de San Campio y crujen los navíos en la rada.

Visto mi uniforme de cuartel de cuando la condena, del Cuerpo de Galeras, el bonete o cachucho con el ancla en el Frontache, y la cartuchera con la cifra de Felipe V en latón sobre el cordobán. El uniforme estaba regulado en el Reglamento de 12 de junio de 1728 (Museo Naval de Madrid, Colección Vargas Ponce, Tomo 10B, Ms 85 bis, documento 72, folios 234-288).

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