, ,

Bartolomé Carrasco Tolín

Granadero.
Batallones de Marina, 1740.

 Granadero.

Batallones de Marina, 1740.

Nací de padre desconocido, por el Cebreiro, mi madre sabrá mejor que yo la historia.

Pronto aprendí lo que no debe aprenderse y por culpa del vino, de una navaja y de un paisano que le dio por morirse, tuve que desaparecer.

Al principio no me gustó la vida militar, me dieron dos carreras de baquetas y tengo semanas encadenado al mástil de más de un navío por el tobillo.

Me hicieron granadero por ser alto.

Y aquí estoy vestido según las Instrucciones del Cuerpo de Batallones de 28 de abril de 1717, con la birretina de piel de oso que tanta guerra daba a bordo porque se pudría y despeluchaba.

También se ven los galones de las mangas verticales, llamados “sardinetas” y que habrían de ser símbolo de la Infantería de Marina española. Eran anchos y dorados, como lija para la yema de los dedos, porque los usábamos para prender las cerillas con que encendíamos las granadas. En bandolera, la bolsa granadera, donde la llevábamos inertes hasta que las cebábamos con pólvora, las encendíamos y las lanzábamos lo más lejos posible.

No era cosa amable, he visto a más de uno perder una mano e incluso la vida por no ser rápido en la empresa. Y en la cartuchera del vientre, el escudo sencillo de España. Todo ello según las Instrucciones de 28 de abril de 1717 (Museo Naval de Madrid, Ms. 2149; y el Informe de 29 de julio de 1737 sobre las Instrucciones de 28 de abril de 1717.

Ir al contenido